viernes, 5 de abril de 2013

El círculo vicioso: Ayer el guano, ahora la anchoveta



Antonio Ramírez

Abril 2013

                                                              

                          Islas Chincha-1865, cerros de guano y coolies chinos

Para el autor de esta nota, como responsable de la gestión de la empresa PESCA PERU,  (1985-1990), encargada de la extracción y comercialización del guano de las islas y también de las fábricas de procesamiento de anchoveta en harina y aceite, es un caro e imperioso deber;  puntualizar que el Perú, en pleno siglo XXI es aún, “un miserable mendigo sentado sobre un mar de anchoveta y ayer de guano de islas”; inmerso en un paradojal circulo vicioso,  sin visión y sin una política de Estado orientada a resolver el hambre y la desnutrición de millones de peruanos e incapaz de poner fin a un mercantilismo depredador y rentista,   también de reinstaurar un Ministerio de Pesca y Alimentación, como objetivo rector,  de administración de los recursos, sus pesquerías y  la acuicultura tan potencial, con miras a construir la visión universal  y consensuada de: “Perú país pesquero”.

Primero el guano de las islas

"Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla", por lo que, con más pena que gloria, debemos decir que la” historia oficial” de la explotación y comercio exterior del guano entre 1840-1880 es una tragedia y una vergüenza  por el despilfarro y la corrupción que significó para el país y que concluyera con la indignante  derrota en la guerra con Chile. La riqueza del guano no solo generó ingresos para que la república aristocrática –como hoy- derroche y lucre con huachafería, si no que sirvió para importar vestimenta de lujo parisina y hasta la ropa de cama y los mondadientes; sino que su uso como abono, dio lugar a lo que se denomina “Segunda revolución agraria” en Europa.
A mediados del siglo XIX el Perú era un mendigo sentado en un banco de guano. Y toda esa "riqueza natural" era monopolizada y comercializada por la empresa inglesa, Gibbs & Sons, cuya gestión ha merecido una reciente investigación del historiador escocés William M. Mathew en su libro “La firma inglesa Gibbs y el monopolio del guano en el Perú” (Lima: IEP y BCRP, 2009), ahora en castellano, editado por el Banco Central de Reserva del Perú y el Instituto de Estudios Peruanos.
Sostiene William M. Mathew, que lo cierto es que no habían pasado ni treinta años de nuestra declaración de independencia, cuando a la endémica y casi inexistente  exportación de  materias primas ( minerales),  herencia del imperio español, se sumó un valioso aporte del imperio británico: su creciente interés en la extracción y comercialización del excremento de las aves marinas amontonado durante miles de años en las islas del litoral peruano. Se trataba de un abono natural único en su género que sorprendió a los agricultores ingleses por su alto contenido de nitrógeno y fósforo, ingredientes básicos para la siembra y su agricultura.
Las virtudes del guano de las islas ya era conocido por los súbditos del Señor
de Sipán, mil años antes del apogeo incaico, pero en 1840 fue "descubierto" por los propietarios de la firma Anthony Gibbs & Sons, unos atrevidos comerciantes ingleses que aprovecharon la debacle hispana –y sus años de experiencia comercializando con los españoles– para desplazarse al Perú e impulsar el comercio de tan rico fertilizante. A los Gibbs  no les faltó audacia y olfato comercial, pero contraviniendo los principios del libre mercado y con la anuencia de una clase gobernante y parasitaria peruana, estos  fomentaron el monopolio  de la comercialización del guano.

Las cifras y los impactos del guano en la economía peruana
                                                       

                                     Guano peruano apreciado en el mundo
Según nos narra Heraclio Bonilla en su libro Guano y Burguesía en el Perú” 1ª edición, julio 1974; Entre 1840 y 1880 se exportaron entre 11 y 12 millones de toneladas de guano, cuya venta generó un ingreso de cerca de 750 millones de pesos. De este total, el Gobierno peruano percibió cerca de un 60%, el impacto de esta colosal riqueza se aprecia en las siguientes consideraciones:

§    Propicia en el Perú la aparición del negocio bancario. Entre 1862 y 1869, se crean los cinco primeros Bancos en el Perú: Banco de la Providencia (1862), Banco del Perú (1863), Banco de Londres, Méjico y Sudamérica (1863), Banco de Crédito Hipotecario (1866) y Banco de Lima (1869), todos ellos, con excepción del Banco de Crédito Hipotecario fueron Bancos de emisión y descuento. Para medir el alcance real de esta fiebre bancaria, es necesario tener en cuenta que hasta 1862 todas las operaciones de crédito y de descuento eran realizadas exclusivamente por las casas comerciales o por las compañías consignatarias.

§  Hasta 1860 los ingresos percibidos por la venta de este abono sirvieron, principalmente a: 1. la amortización de la deuda externa e interna; 2. el equilibrio, bastante precario por cierto, del presupuesto; 3. el fortalecimiento militar; y 4. el desarrollo de una sorprendente burocracia civil y militar. Por otra parte, las ganancias obtenidas por los comerciantes extranjeros, como intermediarios en la venta del abono entre el Estado peruano y los agricultores europeos, fueron casi en su integridad exportadas al exterior. Con el ascenso de los comerciantes nacionales, el patrón de inversiones no se modificó de manera sensible.

§  En 1846 al elaborarse el primer presupuesto de la República se evaluó los ingresos en 5 millones de pesos por año. Dos décadas más tarde, 1861- 1866, los ingresos presupuestados se estimaron en 20 millones de pesos. Ahora bien, la participación del guano en estos ingresos, en porcentajes, asciende de un 5% (1846-47) a un 75% (1861-66).

§  Bajo el primer gobierno de Castilla gran parte de estas rentas generadas por el guano fueron invertidas en el sostenimiento de una densa burocracia civil y militar, en aras de lograr el "orden" y la estabilidad política. Durante su segundo gobierno, 1854-1862, fueron utilizadas para sufragar las operaciones punitivas externas y las revueltas internas. La "revolución" de 1854, por ejemplo, implicó un desembolso de trece millones de pesos; la de 1856, 41 millones de pesos, mientras que la expedición contra el Ecuador absorbió más de 50 millones de pesos. Además, los costos de la abolición de la esclavitud y del tributo de los indios, al ser asumidos directamente por el Gobierno, crearon nuevas obligaciones fiscales que debieron en adelante hacerse frente con los ingresos del guano.

§  Al momento en que Piérola asciende al Ministerio de Hacienda (1868) la situación financiera del Perú era desastrosa. Desde los comienzos de la explotación del guano hasta 1868, más de siete millones de toneladas de este abono se habían vendido, cantidad que según las estimaciones de los funcionarios del Gobierno produjo más de 218'693,625 soles. Pero esta suma fue disipada rápidamente dejando más bien como resultado una deuda de 45'000,000 y un déficit presupuestal de 17'000,000 de soles. La imprevisión, la ausencia de una política financiera, la expoliación ejercida por parte de los consignatarios aparecían como las responsables más inmediatas de esta catástrofe.

§        Señalamos que el desarrollo de la explotación del guano durante las décadas del 50 y del 60 del siglo pasado estimuló fuertemente la actividad comercial. Los comerciantes ingleses, establecidos desde los albores de la Independencia, ejercían sin amenaza alguna la hegemonía del tráfico comercial. La aparición del guano permitió aún más el incremento de sus negocios, al asegurarles la liquidez monetaria para sus transacciones y al poner en sus manos la mercancía fundamental de retorno. Durante la década que siguió a la Independencia, los comerciantes británicos lograron ubicarse en los lugares más estratégicos del Perú, en las grandes ciudades, en los principales puertos desde donde las casas inglesas controlaban el comercio regional y local, directamente o a través de intermediarios. Sus actividades no se limitaban a la compra y venta de mercancías, sino que intervenían también en la producción y en la emisión de préstamos a corto plazo. Eran más que casas autónomas, agencias de grandes firmas establecidas en Londres y Liverpool. De ahí su superioridad y su fuerza. Una de ellas, Gibbs, adquiere un rol relevante durante toda la década del 50 al asumir el control de la venta del guano para Gran Bretaña.

§      En París, el 5 de julio de 1869, los comisionados peruanos Toribio Sanz y Juan M. Echenique firman con Auguste Dreyfus un contrato ad-referendum de compra y venta de dos millones de toneladas de guano (El Contrato Dreyfus). Es este el acto que liquida el sistema de consignaciones y el que abre una nueva etapa en la historia económica y financiera del Perú.

§    MANUEL PARDO, el jefe del Partido Civil, asciende al poder el 2 de agosto de 1872. Un mes más tarde, el 24 de setiembre, en un detallado informe financiero ante el Congreso, Pardo revela que la totalidad de los ingresos del guano está afecta al servicio de la deuda externa y que el presupuesto, en consecuencia, presenta un déficit anual de ocho millones y medio de soles.

§  Mediante la ley de ferrocarriles del 15 de enero de 1869, autorizó la construcción de líneas férreas entre Lima y Jauja, entre Arequipa, Puno y Cuzco; de Chimbote a Huaraz y de Trujillo a Pacasmayo y Cajamarca. En cumplimiento de esta ley, el 19 de mayo de 1870 el Gobierno peruano solicitó a Dreyfus la emisión de un empréstito por doce millones de libras esterlinas (59.600.000 soles). Ocho meses más tarde, el 24 de enero de 1871, el Congreso autorizó la emisión de otro empréstito por quince millones de libras esterlinas (75.000.000 soles), trece de las cuales debían ser dedicadas a ferrocarriles y las dos restantes a irrigaciones en la costa.

§      Durante casi todo el siglo XIX, de manera más precisa entre la Independencia y la guerra del Pacífico entre el Perú y Chile, la función del Perú dentro del mundo internacional fue la de servir como mercado para la realización de la plusvalía, a través de la compra de mercancías extranjeras, particularmente británicas. Este hecho tuvo una doble consecuencia. Por una parte, significó que el débil mercado interno fuese sustraído para la producción nativa y más bien fuese directamente articulado a las necesidades de la producción europea. Como consecuencia de este hecho, por otra parte, se estableció un sistema que amalgamó el capitalismo europeo con la economía peruana pre capitalista, fortaleciéndola, sin necesidad de establecer relaciones de producción idénticamente capitalistas.

§       La élite dirigente robustecida con las especulaciones financieras, la participación en los negocios del guano, y el desarrollo bancario no pudo, por estas mismas razones, iniciar y emprender la modificación sustantiva de este país. Ella prefirió invertir sus capitales en préstamos a un Estado sediento de dinero, deviniendo así en una clase rentista y parasitaria. Cuando circunstancias externas, totalmente excepcionales, la llevaron a modernizar y tecnificar la agricultura costeña, esa decisión será en respuesta a las exigencias de una presión externa, por consiguiente en función del mercado internacional.

El probable escenario catastrófico de la Anchoveta

En el PERÚ, en casi 55 años de desarrollo mono-específico de la pesquería de la anchoveta, se han logrado extraer cerca de 500 millones de toneladas de anchoveta y se han generado algo  más o menos de 100 mil millones de dólares como ingresos, no obstante, se observa la perniciosa persistencia de la sobreinversión y la sobreexplotación, al extremo de encontrarnos al borde del colapso de la especie, base de la cadena trófica y por ende de muchas otras especies que cohabitan en el ecosistema marino de Humboldt. La necesidad de un nuevo Régimen de Administración de las pesquerías peruanas y de una nueva ley general de pesca no es optativa, es imperativo y de la misma manera, la creación de un Nuevo Ministerio de La Pesca, la Acuicultura y la Alimentación, es evidentemente necesario, mañana puede ser demasiado tarde.

A manera de conclusión…

Las ideas aquí expuestas, exigen discusión y crítica, más que enfrentamientos y la historia es bueno recordarla, pues no significa anatema, ni aceptación vacía. Ellas implican reflexión, construcción y superación, su plenitud de interrogantes y su publicación obedece al sólo deseo de ir forjando, a través de la discusión, las bases de una Historia del Perú que responda a las mínimas exigencias científicas y a los dramas del presente. No se trata de empobrecer la Historia, reduciéndola a una suerte de inquisición del pasado. La Historia es conocimiento e inteligencia, por lo mismo el ejercicio y la aventura de hombres libres.
  






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