domingo, 7 de abril de 2013

Dejemos a la anchoveta en paz y ordenemos el Sector



Antonio Ramírez
Abril 2013

En el Perú, la práctica de la actividad pesquera dentro de un marco de desarrollo sostenible, constituye un mandato imperativo de ejecución inmediata, y demanda de la creación de un “Ministerio de Pesca Acuicultura y Alimentación”,  una Nueva Ley de Pesca y Acuicultura que privilegie la investigación científica, biotecnológica y prospectiva, la gestión de la información y el conocimiento del medio acuático y sus recursos vivos renovables para garantizar su conservación y uso sostenible. La actual “guerra por la pesca del recurso anchoveta”, solo nos encamina a su colapso irremediable y con ella a la insostenibilidad de otras pesquerías.

                                                       

                                                             Cardúmen de Anchoveta

Necesitamos ahora, la ordenación de cada una de las pesquerías a la luz del avance científico y el mejor conocimiento de los ecosistemas, nada justifica la irracionalidad y el egoísmo vigente en la explotación de nuestro mar, ¿Qué les estamos dejando a las generaciones futuras?, estas van a percibir los ecosistemas empobrecidos como el estado normal de un hábitat intacto. Hoy en día el Perú  cuenta con una infraestructura de flota y fabricas capaces de vaciar el mar en 30 días, semejante irracionalidad,  ha propiciado que hoy contemos con un resto ridículo de tan  solo un 5% de la población de aves guaneras que existían hace 50 años, especies comerciales como la merluza y la sardina han colapsado,  números significativos de especies marinas, incluyendo mamíferos, aves y tortugas se encuentran en vías de extinción. Sin embargo, la vieja leyenda del rico mar peruano sigue viva en la mente de empresarios, de algunos políticos y de la mayoría de los ciudadanos.

La riqueza del mar peruano  no puede seguir siendo pasto de un mercantilismo inescrupuloso, sin ética, ni valores, en un sector productivo altamente aleatorio y sensible, menos de una administración pesquera  permisiva y RESPONSABLE de depredación y exterminio  y que en su oportunidad ya han debido de rendir cuentas por la liberalidad en el otorgamiento de permisos, licencias y autorizaciones de pesca.
 
Es por eso que, desde esta tribuna demandamos la re estructuración y la declaratoria de emergencia de la pesquería nacional y sin mayores gastos para el erario a partir del Vice ministerio de  Pesca debidamente reestructurado y re dimensionado  la re creación de un Ministerio de Pesca Acuicultura y Alimentación; la aprobación de una nueva Ley de Pesca que garantice el ordenamiento de la actividad pesquera, además de todas las regulaciones pesqueras tradicionales (Cuotas globales, vedas, tallas mínimas, permisos y licencia que restrinjan el libre acceso). Con  énfasis en incentivos que generen mayor eficiencia a la actividad, permitiendo a nuestros productos obtener mayor valor agregado, la revisión de los límites máximos de captura por armador y de los derechos históricos, el régimen artesanal de extracción y su modernización, la confección de catastros acuícola marítimos y continentales, las áreas de manejo y explotación de recursos bentónicos, los sistemas de control a través de posicionador satelital y la certificación de los desembarques, como responsabilidad del estado Peruano. Que considere también en el ámbito de la acuicultura, regulaciones específicas asociadas al acceso; a las condiciones de operación, incluidos los aspectos ambientales y sanitarios; a la importación de recursos vivos; la descentralización y la regionalización y el ordenamiento territorial; entre los más relevantes. Finalmente, que  incluya mecanismos de participación de los diversos agentes públicos y privados del sector a través de Consejos de Pesca y el  establecimiento de  un Fondo de Investigación Pesquera y de Acuicultura destinado a obtener la información necesaria para la administración de estas actividades.

Estos elementos garantizarán la sustentabilidad a nuestras actividades de pesca y acuicultura en el tiempo y nos ofrecerán la posibilidad de convertir al Perú en una o tal vez; en la principal nación pesquera del mundo, con operaciones en toda su Zona Económica Exclusiva y en importantes sectores de alta mar, privilegiando en primer orden la alimentación de los peruanos y en particular de los que menos tienen. Además de  la participación responsable de todos los actores en la actividad, y que en definitiva contribuyan a la consolidación de un marco estable para resolver no sólo los problemas del momento, sino también, los grandes temas del mediano y largo plazo.

Finalmente, “nada nos debe desunir, menos enfrentar”, que la lógica del raciocinio y el buen criterio nos permita la construcción de un espacio vivo e interactivo en la búsqueda del desarrollo sostenible y compartido del mar peruano y sus riquezas, rescatando al factor social, como eje estratégico, articulándolo a los sectores público y privado, a través de procesos activos y dinámicos de innovación, competitividad y desarrollo.



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