Antonio
Ramírez
Abril 2013
En el Perú, la práctica de la actividad pesquera dentro de un
marco de desarrollo sostenible, constituye un mandato imperativo de ejecución
inmediata, y demanda de la creación de un “Ministerio
de Pesca Acuicultura y Alimentación”,
una Nueva Ley de Pesca y Acuicultura que privilegie la investigación
científica, biotecnológica y prospectiva, la gestión de la información y el
conocimiento del medio acuático y sus recursos vivos renovables para garantizar
su conservación y uso sostenible. La actual “guerra por la pesca del recurso
anchoveta”, solo nos encamina a su colapso irremediable y con ella a la
insostenibilidad de otras pesquerías.
Cardúmen de Anchoveta
Necesitamos ahora, la ordenación de cada una de las pesquerías a
la luz del avance científico y el mejor conocimiento de los ecosistemas, nada
justifica la irracionalidad y el egoísmo vigente en la explotación de nuestro
mar, ¿Qué les estamos dejando a las
generaciones futuras?, estas van a percibir los ecosistemas empobrecidos
como el estado normal de un hábitat intacto. Hoy en día el Perú cuenta con una infraestructura de flota y
fabricas capaces de vaciar el mar en 30 días, semejante irracionalidad, ha propiciado que hoy contemos con un resto
ridículo de tan solo un 5% de la
población de aves guaneras que existían hace 50 años, especies comerciales como
la merluza y la sardina han colapsado,
números significativos de especies marinas, incluyendo mamíferos, aves y
tortugas se encuentran en vías de extinción. Sin embargo, la vieja leyenda del rico mar peruano sigue viva en la mente de
empresarios, de algunos políticos y de la mayoría de los ciudadanos.
La riqueza del mar peruano no puede seguir siendo pasto de un
mercantilismo inescrupuloso, sin ética, ni valores, en un sector productivo
altamente aleatorio y sensible, menos de una administración pesquera permisiva y RESPONSABLE de depredación y
exterminio y que en su oportunidad ya
han debido de rendir cuentas por la liberalidad en el otorgamiento de permisos,
licencias y autorizaciones de pesca.
Es por eso que, desde esta tribuna demandamos la re estructuración y la declaratoria de emergencia de la pesquería nacional y sin mayores gastos
para el erario a partir del Vice ministerio de Pesca debidamente reestructurado y re dimensionado
la re creación de un Ministerio de Pesca Acuicultura y Alimentación; la
aprobación de una nueva Ley de Pesca que garantice el ordenamiento de la
actividad pesquera, además de todas las regulaciones pesqueras tradicionales
(Cuotas globales, vedas, tallas mínimas, permisos y licencia que restrinjan el
libre acceso). Con énfasis en incentivos
que generen mayor eficiencia a la actividad, permitiendo a nuestros productos
obtener mayor valor agregado, la revisión de los límites máximos de captura por
armador y de los derechos históricos, el régimen artesanal de extracción y su
modernización, la confección de catastros acuícola marítimos y continentales,
las áreas de manejo y explotación de recursos bentónicos, los sistemas de
control a través de posicionador satelital y la certificación de los
desembarques, como responsabilidad del estado Peruano. Que considere también en
el ámbito de la acuicultura, regulaciones específicas asociadas al acceso; a
las condiciones de operación, incluidos los aspectos ambientales y sanitarios;
a la importación de recursos vivos; la descentralización y la regionalización y
el ordenamiento territorial; entre los más relevantes. Finalmente, que incluya mecanismos de participación de los
diversos agentes públicos y privados del sector a través de Consejos de Pesca y
el establecimiento de un Fondo de Investigación Pesquera y de
Acuicultura destinado a obtener la información necesaria para la administración
de estas actividades.
Estos elementos garantizarán la sustentabilidad a nuestras
actividades de pesca y acuicultura en el tiempo y nos ofrecerán la posibilidad
de convertir al Perú en una o tal vez; en la principal nación pesquera del
mundo, con operaciones en toda su Zona Económica Exclusiva y en importantes
sectores de alta mar, privilegiando en primer orden la alimentación de los
peruanos y en particular de los que menos tienen. Además de la participación responsable de todos los
actores en la actividad, y que en definitiva contribuyan a la consolidación de
un marco estable para resolver no sólo los problemas del momento, sino también,
los grandes temas del mediano y largo plazo.
Finalmente, “nada nos debe
desunir, menos enfrentar”, que la lógica del raciocinio y el buen criterio
nos permita la construcción de un espacio vivo e interactivo en la búsqueda del
desarrollo sostenible y compartido del mar peruano y sus riquezas, rescatando
al factor social, como eje estratégico, articulándolo a los sectores público y
privado, a través de procesos activos y dinámicos de innovación, competitividad
y desarrollo.

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