Antonio Ramírez Castillo
Junio – 2013
Concluida
la interpelación con la repuesta a un pliego de 90 preguntas en el Congreso de
la República, la Ministra de PRODUCE Gladys Triveño, deshizo, pulverizó una a
una las mentiras fabricadas por la SNP y sus adlátere abogadiles y congresales
con holgura generosa rentados, arropados por la complicidad de una PRENSA
advenediza y servil; en contra de la
Ministra valiente, todas, absolutamente todas las maledicencias de sus
preguntas, cayeron como un “castillo de naipes” al suave soplo de una brizna casi invernal de una
noche de jueves 13 de Junio de 2013, que los peruanos de a pie, los hambrientos
y desnutridos de esta patria que duele, jamás deben de olvidar, menos de ver y de
escuchar, además por lo que vendrá. Les dejo el vídeo, pues; me releva de
innecesarios o mayores comentarios al respecto: http://www.youtube.com/watch?v=bTYxHHBz9V4
El título de la presente nota “Alea jacta est" o "Alea iacta
est" es, para aquellos que no la conozcan, una locución latina que,
entre otras acepciones, significa "la
suerte está echada". Se atribuye a Julio César en el momento de cruzar
el río Rubicón, en el límite entre Italia y la Galia Cisalpina (provincia que
el Senado romano le había asignado). Se usa cuando el resultado de algo no
depende de uno mismo o cuando se da un paso decisivo del que ya no se puede
retroceder. Como en el presente caso, la defensa ejercida por la Ministra Gladys
Triveño del DECRETO SUPREMO N° 005-2012-PRODUCE, pareciera significar una “declaratoria de guerra” o que "la suerte está echada" contra un poderoso e influyente grupo
oligopólico pesquero, mal acostumbrado a perniciosas prácticas de plantar
ministros a la medida de sus intereses y de sacar a otros incómodos, con tan
solo una llamada a Palacio o la intriga a través de la PRENSA SERVIL a su
servicio.
En el caso del D. S. N° 005 "La suerte está echada" para la
Ministra Triveño, no hay marcha atrás. De esta acción política y de algunas
otras dependerá, que el rumbo del desarrollo sostenible de nuestra pesquería
sea una realidad, claro está, en
beneficio de los 30 millones de peruanos, de su auténtica y genuina empresa
privada, pero en especial, de los que
menos tienen y que padecen de hambre y desnutrición; de la intangibilidad e
implementación correcta de esta norma, depende, que el crecimiento económico de
la pesquería, no solo sirva para engordar a ocho privilegiados grupos de poder
y a animales del extranjero, sino que sirva también, para incluir social y
humanitariamente a aquellos que por hambre y desnutrición les negamos el
derecho a la vida.
Finalmente y a manera de reflexión debemos decir,
que el Perú del Siglo XXI es otro y a la Prensa y a sus mediocres mal
informadores recordarles que la política
del “miente miente” es cosa del pasado, que los papeles de sus periódicos
mojados en tinta, ya casi nadie los lee o les hace caso, que todos los peruanos
tenemos que reconocer lo que reza nuestra Constitución en su artículo N° 59° “El Estado
estimula la creación de riqueza y garantiza la libertad de trabajo y la
libertad de empresa, comercio e industria [...]”, no puede dejar de
apreciarse el artículo 66.- “Los recursos
naturales, renovables y no renovables, son patrimonio de la Nación. El Estado
es soberano en su aprovechamiento. Por ley orgánica se fijan las condiciones de
su utilización y de su otorgamiento a particulares [...]”. En el mismo
sentido, el segundo párrafo del artículo 67° y el artículo 68° disponen,
respectivamente, que el Estado “promueve
el uso sostenible de sus recursos naturales”, y “[...] está obligado a promover
la conservación de la diversidad biológica y de las áreas naturales
protegidas.”
Finalmente y como
es de verse, del propio Texto
Constitucional se desprende la facultad del Estado –a través de sus órganos
competentes– de formular mecanismos o políticas destinadas a promover la
libertad de empresa y la iniciativa privada en el sector pesquero, en cuanto a
la explotación de recursos hidrobiológicos se refiere, pero de manera sostenible, a fin de velar por la
conservación de los recursos marinos. En ese sentido, debe entenderse por uso
sostenible de los recursos naturales, a “(...)
la utilización de componentes de la diversidad biológica de un modo y a un
ritmo que no ocasione la disminución a largo plazo de la diversidad biológica,
con lo cual se mantienen las posibilidades de ésta de satisfacer las
necesidades y las aspiraciones de las generaciones actuales y futuras” [Último
párrafo del artículo 2° del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Río de
Janeiro, de junio de 1992, ratificado mediante la Resolución Legislativa N.°
26181, del 12 de mayo de 1993].
Parodiando al gran
Vallejo, solo nos queda decir: “hay hermanos
muchísimo que hacer”, aun quedan 190 millas y sus mares adyacentes ricos y
pródigos en peces para pescar.

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