jueves, 30 de julio de 2015

Apuntes para un Plan de Gestión de Pesca y Acuicultura - Parte II

El Mar:
La Pesca
La Acuicultura
El Desarrollo Nacional

ENUNCIADOS BÁSICOS PROSPECTIVOS





Ø  El mar peruano  cubre 906,454 KM² que equivalen al 70% del territorio del Perú, se estima que aporta al PBI alrededor de US$ 8175 millones de dólares en bienes y servicios anualmente y que adicionalmente, un 55% del total de su población, reside en ciudades de las regiones costeras del país.
Ø  Desde tiempos inmemoriales, el mar peruano ha sido la despensa alimentaria y proteica de nuestros ancestros, lo fue de la civilización de Caral y de los Incas; tanto así que en el viaje por barco de Lima a Trujillo que hiciera el cronista jesuita Bernabé Cobo en el año de 1539, decía en su libro "La Crónica de la Historia del Perú", páginas 299 - 300, que este mar era tan rico en anchoveta y otros peces que bastaba con meter una canasta en sus aguas y sacarla llena de anchovetas, las cuales por su exquisitez eran la delicia de las poblaciones y hasta sobraba.


Ø  Según estudios de IMARPE, se nos ha  dicho que en sus lechos, islas y puntas existen más de 3300 especies de peces, mamíferos marinos, moluscos, aves, y flora marina compuesta de algas con un valioso potencial nutricional, alimentario, gastronómico, industrial y farmacológico.
Ø  Los 2600 km de sus bordes costeros, de su largo litoral, inclusive espacio de mar abierto constituyen enormes potenciales para el cultivo y crianza de peces, moluscos y algas a nivel intensivo; si a esto le agregamos las 262 cuencas hidrográficas y sus más de 12000 lagos y lagunas que existen en el espacio continental, el Perú puede convertirse en uno de los primeros países en desarrollo acuícola del planeta.
Ø  El mar provee más del 80% del oxígeno que respiramos, las corrientes y los vientos determinan la calidad y riqueza de sus ecosistemas a través del plancton que arrastran; pero sobretodo, el mar es fundamental para conocer mucho más sobre la evolución del clima e inclusive sus fenómenos recurrentes, como lo son El Niño, las ondas Kelvin y su impacto sobre el territorio, no siendo del todo malos si los estudiáramos y los tratáramos con eficaces políticas de prevención y también de aprovechamiento.
Ø  Hoy, los peces de consumo son cada vez más pequeños y escasos, las aves y algunos mamíferos marinos aparecen cada día a lo largo del litoral muertos por inanición; en resumen vamos en camino de un mar con hábitats fantasmas y la conocida realidad del rico mar peruano, convertida en un mito o leyenda muy difícil de explicar a los que vendrán.
Ø En términos erráticos, durante seis décadas se nos ha impuesto con el favor político y en contra del futuro, un modelo de extracción y explotación pesquera primario exportador, mono productivo en base a la anchoveta, quemándola y haciendo harina para alimento de animales, sin prever que esta especie era la más abundante del mar peruano y en contraposición la base fundamental de una abundante cadena de vida; en consecuencia, hemos precarizado y ralentizado nuestra rica biodiversidad al extremo de ponerla al borde del colapso y de la extinción.

Ø  Como corolario de los enunciados precedentes, hay que suscribir y consensuar con contundencia que los enormes potenciales descritos, en adelante, tienen que sustentar la nutrición y la seguridad alimentaria de los 30 millones de peruanos, también de su biodiversidad acompañante y recurrente; hasta lograr que sus 21 islas y 11 puntas existentes en las proximidades de su largo litoral, recuperen su reconocido nivel de santuarios de vida, nos prodiguen el guano de islas, el más importante fertilizante orgánico para impulsar la agricultura del futuro, y en cuanto a las especies de peces de alto valor comercial, que estos sirvan para repotenciar los nuevos escenarios de una gastronomía nacional, ya reconocida, como la más variada, exquisita y exigente a nivel mundial, generando espacios de más oportunidades de inversión, empleo y riqueza, aun no dicha por intereses mercantilistas, menos conocida en nuestro país. Finalmente, la salud y la grandeza de nuestro Perú, no la edificaremos sobre los escombros de nuestros errores y la corrupción que nos acecha por doquier; si,  la vamos a construir en base al reconocimiento de lo que la Creación nos ha prodigado y al esfuerzo que pongamos cada uno de nosotros, con respeto a la ley y a su ordenamiento natural, los códigos de conducta de pesca responsable y la convicción de que pronto, muy pronto, veremos al Perú como el primer país pesquero del planeta.

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